Durante muchos años, la gestión de la cadena de suministro se basó principalmente en pronósticos, inventarios de seguridad, indicadores de desempeño y la capacidad de los responsables de operaciones para reaccionar ante los problemas, sin embargo, el enfoque actual exige instancias y soluciones distintas. Las interrupciones logísticas, los cambios en la demanda de mercado.  la escasez de materiales y la necesidad de reducir costos han demostrado que reaccionar no lo es todo en la actualidad ya que la tendencia y los avances apuntan hacia cadenas de suministro capaces de anticiparse, aprender y tomar decisiones con una intervención humana cada vez más selectiva.

Una cadena de suministro inteligente es aquella que integra tecnologías diversas, como inteligencia artificial, internet de las cosas, análisis y administración de datos, automatización y sistemas de monitoreo en tiempo real. La verdadera transformación aparece cuando estas herramientas dejan de funcionar de manera aislada y comienzan a trabajar en conjunto; por ejemplo, una variación inesperada en la demanda puede ser detectada mediante el análisis de datos ante esto el sistema puede evaluar los niveles de inventario, revisar las capacidades de los proveedores y proponer e incluso ejecutar bajo determinados comandos de mando una modificación en el plan de abastecimiento al momento.

 

 

 

 

 

Ilustración 1: Trabajadores en creación de procesos.                                                Ilustración 2: Automatización de los procesos.

Aquí el concepto de autonomía es cuando entra en uso, una cadena autónoma no significa necesariamente que los trabajadores desaparezcan del proceso, sino que determinadas decisiones operativas puedan ejecutarse automáticamente de acuerdo con reglas, objetivos y límites previamente establecidos. El papel del profesional se modifica dejando de concentrarse exclusivamente en supervisar cada movimiento y comienza a diseñar, controlar y mejorar el sistema que toma esas decisiones.

Para la ingenieria industrial, el presente cambio representa una evolución importante, el conocimiento tradicional que contempla los procesos completos siguen siendo indispensable, pero ahora debe combinarse con capacidades de análisis de datos y comprensión tecnológica. No es suficiente solo con saber que existe un problema; ahora, es necesario comprender qué información utiliza el sistema, qué variables está considerando y cuáles son las consecuencias de una decisión automatizada y programada. Con ello existen riesgos, ya que una cadena altamente automatizada puede generar decisiones incorrectas cuando trabaja con mucha información o incompleta, datos de baja calidad o parámetros mal definidos, para esto la autonomía debe estar acompañada de supervisión, trazabilidad y criterios claros de intervención humana.

La cadena de suministro para el futuro no será simplemente más automatizada sino, que será aún más conectada, real, predictiva, resolutiva y adaptable. El reto para el ingeniero industrial consiste en encontrar el equilibrio entre tecnología y criterio profesional, la ventaja competitiva no estará únicamente en tener mejores sistemas, lo encontramos en contar con profesionales capaces de entenderlos, vivirlos y  convertir sus capacidades en resultados reales para la organización.

 

BY: PFRE