En un entorno dominado por pantallas, desplazamientos infinitos y consumo acelerado de contenido, el branding ha comenzado a recuperar un territorio que parecía secundario: EL TACTO. El llamado branding sensorial, particularmente en su dimensión táctil, se posiciona cómo una estrategia clave para diferenciar marcas en mercados saturados.

El contacto físico con un objeto (empaque, tarjeta, portada editorial o pieza promocional) activa una percepción distinta a la visual. La textura de un papel, un relieve en seco, una tinta con volumen o un acabado “soft touch” no solo comunican calidad, si no que construyen memoria. Diversos estudios en neuromarketing han demostrado que los estímulos táctiles refuerzan la memoria de marca y aumentan la percepción de valor del producto. En términos prácticos, el usuario no solo “ve” la marca, la percibe.

 

 

 

 

 

 

Este fenómeno responde a una reacción natural frente a la digitalización extrema, ya que mientras el entorno digital privilegia la velocidad, el diseño físico propone una pausa y un sentimiento. El acto de abrir un empaque cuidadosamente diseñado (denominado unboxing) se convierte en un acto esperado. Aquí el diseñador gráfico asume un rol estratégico: definir jerarquías visuales, seleccionar materiales, especificar procesos de impresión y coordinar acabados que traduzcan la identidad de marca en una experiencia multisensorial coherente

El reto profesional no radica únicamente en elegir materiales atractivos, sino en integrar coherencia conceptual. Una marca con discurso sostenible, por ejemplo, debe respaldar su narrativa mediante papeles reciclados, tintas ecológicas y procesos responsables. El branding sensorial exige congruencia: el mensaje visual y la experiencia táctil deben hablar el mismo lenguaje.

El regreso del tacto no representa un retroceso frente a la innovación tecnológica; es, por el contrario, una respuesta estratégica a la saturación visual. En la intersección entre concepto, materialidad y experiencia, el branding sensorial reafirma que el diseño gráfico sigue siendo, ante todo, una disciplina que conecta emociones a través de los sentidos.

By: EPMJ